Tu cesta de la compra, por (mucho) menos dinero

Hemos recopilado una serie de trucos para ir a la compra con un poco más de alegría y, sobre todo, con cabeza, para notar a final de mes una diferencia en nuestros bolsillos (siempre a mejor, por supuesto) y para que lo hagas (casi) tan bien como tu madre. A continuación los cinco consejos básicos a la hora de llenar la cesta de la compra.

1. Planificación: ¡cíñete a la lista!

Como en casi todo, lo importante es organizarse. Por ello resulta muy útil elaborar un menú semanal, hacer una lista con los ingredientes necesarios y ajustarse al máximo a ella en el supermercado. También es recomendable que incluyas productos de primera necesidad para limpiar tu casa o de higiene: fregasuelos, lejía o papel higiénico. De este modo ahorrarás tiempo, dinero y evitarás que el carrito comience a llenarse de productos innecesarios.

2. Marcas blancas, ¿sí o no?

Compara los productos de marcas blancas, pruébalos.  En muchas ocasiones su calidad es igual o incluso superior a la que ofrecen los alimentos de primeras marcas, pero otras no. Un truco: para localizarlos es importante mirar los estantes de arriba a abajo, porque los productos más baratos suelen situarse en las estanterías inferiores o superiores (donde más cuesta llegar). 

3. Estómago lleno, cartera contenta

Otro truco super recomendable: ve al supermercado con el estómago lleno, ya que antes de comer nos llevaremos muchas más cosas que si ya estamos totalmente saciados.

4. ¡Ojo con las ofertas!

Fíjate siempre en el precio por unidad o en el precio por kilo. Según la OCU, los productos alimenticios deben indicar, además del precio final, el precio por unidad de medida que suelen ser kilos o litros. ¡Atentos! Las grandes superficies suelen  promocionar las marcas y productos cuyo precio es más elevado. Investiga si disponen del mismo producto más barato, y cuidado con las ofertas del tipo “3×2”, no siempre son una buena idea. ¡No piques en las timofertas!

5. Opta por alimentos de temporada

En este caso hablamos de frutas, verduras y hortalizas, ya que son las grandes protagonistas del ahorro por temporada. Consumir un producto en la época que le corresponde tiene una consecuencia directa en el bolsillo ya que el precio de, por ejemplo, una determinada variedad de fruta puede fluctuar bastante en función del mes en el que nos encontremos. Además supone una doble ventaja: reduces costes y  ganas sabor. Consulta nuestra guía de los productos de temporada

En definitiva: domina tu cerebro cuando vayas al supermercado, ¡podrás ahorrar unos cuantos euros y evitar compras innecesarias!

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