Valor liquidativo de un fondo de inversión: ¿qué es?

¿Cómo puedes sacarle el máximo rendimiento a tus ahorros? Tanto si quieres rentabilizarlos como gestionar tu patrimonio, los fondos de inversión son una opción a tener en cuenta. Es por eso que en este post valoraremos sus pros y contras.

Los fondos de inversión se han convertido en una opción de ahorro a tener en cuenta, ya que no necesitarás realizar una gestión diaria –aunque sí ser consciente de sus riesgos–, y tampoco tomar decisiones cada poco tiempo. Además, al hacerlo a través de una entidad gestora, te asegurarás que trabajarán para conseguir la mejor rentabilidad.

Fondos de inversión, ¿qué son?

A modo de resumen, podemos decir que un fondo de inversión es un instrumento de ahorro que agrupa las aportaciones realizadas por un gran número de personas que desean invertir su dinero y obtener una rentabilidad.

Todo este dinero se invierte de forma diversificada y se destina a activos monetarios, bonos, acciones y demás instrumentos financieros –dependerá de las características propias del

fondo–. Gracias a esa suma, se llega a un poder de negociación, rentabilidad y diversificación que sería muy difícil de obtener de forma individual

En cuanto a su funcionamiento, las aportaciones de cada persona al fondo se materializan en forma de participaciones, que se adquieren un determinado precio, llamado valor liquidativo. Este valor fluctúa periódicamente (en la mayoría de fondos de forma diaria), lo que hace fluctuar el valor total de la inversión. Cuando la persona decida, puede solicitar la venta o reembolso de sus participaciones al valor que posean en ese momento. La diferencia entre el valor liquidativo de venta y de compra será, pues, la ganancia o pérdida obtenida para la inversión.

La vocación inversora del fondo se define a través de su política de inversión, que es el conjunto de reglas de inversión que va a seguir para conseguir sus objetivos de rentabilidad. Por ejemplo, un fondo que invierte todo su patrimonio en deuda emitida por países de la zona euro o un fondo que invierte en acciones de empresas americanas. En estos casos el fondo debe ceñir su inversión a este tipo de activos, sin que sea posible invertir en otros diferentes.

Intervinientes en un fondo de inversión

  • El partícipe es la persona que adquiere participaciones en un fondo de inversión
  • La sociedad gestora es la encargada de gestionar el patrimonio del fondo e invertir en los activos que a su criterio son los más adecuados de acuerdo con la política de inversión estipulada en el folleto del Fondo.
  • El depositario es el encargado de custodiar los activos del fondo. Además, debe vigilar que las inversiones que realiza la sociedad gestora se ajustan en todo momento a la política de inversión estipulada en el folleto del fondo y a las normativa legal vigente.Por tanto, es muy importante resaltar el mecanismo de control existente: la gestora se encarga de ejecutar la política de inversión y el depositario debe controlar que la política de inversión se cumple en todo momento.Ambas figuras deben ser entidades independientes entre sí y, en caso de quiebra de cualquiera de ellos, existen mecanismos que permiten su reemplazo sin que se vea afectado el patrimonio ni los activos del fondo.La gestora especializada será la encargada de elegir dónde, cuándo y cuánto dinero del fondo se invertirá. Existen infinidad de fondos de inversión y podrás escoger el que se adapte mejor a tus intereses y necesidades. Cabe recordar que siempre que inviertas tu dinero en fondos, existe un riesgo que variará en función de los mercados y las características propias del fondo. Por eso es importante que conozcas bien sus características para saber qué riesgos asumes.

Ventajas de los fondos de inversión

A continuación, te contamos las ventajas a la hora de suscribir fondos de inversión, aunque cabe recordar que tu dinero estará sujeto a las fluctuaciones del mercado y al riesgo inherente de cualquier inversión en valores.

  • Diversificación: El dinero se reparte en distintos activos, sectores y mercados. Si alguno genera pérdidas, se pueden ver compensadas por las ganancias de otros.
  • Acceso a cualquier mercado: Contarás con acceso a mercados que no estarían a tu alcance de forma individual.
  • Eficiencia: Al invertir de forma colectiva, hay menos costes al operar en los distintos mercados.
  • Gestión profesional: Contarás con un equipo profesional que hará un escrupuloso seguimiento a los mercados y con una capacidad de análisis mayor.
  • Productos adecuados a cada perfil: Hay distintos tipos de fondos de inversión, los más conocidos: de renta fija, renta variable, renta mixta, garantizados y globales. En este artículo repasamos las características de cada uno.

¿Qué comisiones tiene un fondo de inversión?

Las comisiones que soporta un fondo de inversión están destinadas básicamente a sufragar los gastos que conlleva su funcionamiento. La mayoría de estas comisiones se detraen del patrimonio del fondo, por lo que no se cobran directamente al participe, aunque sí afectarán a su valoración, como veremos más adelante. Otras, por su parte, se cobran directamente al partícipe.

Si bien existen diferentes tipos de comisiones, las más comunes son las siguientes:

  • Comisión de gestión. Está destinada a remunerar el trabajo de la sociedad gestora y se aplica sobre el patrimonio total del fondo. Si bien expresa en % anual, se descuenta diariamente del patrimonio del fondo de forma proporcional. Es decir, si un fondo posee un patrimonio de 1.000 € a una determinada fecha y la comisión de gestión es del 1,50€, ese día se cobrará una comisión de 1.000 x 1,50% / 365 = 0,04 €, que se descontará del patrimonio del fondo. Para los fondos domiciliados en España y registrados en la CNMV, el máximo aplicable es el 2,25%
  • Comisión de depositaría. Está destinada a remunerar la labor del depositario y se calcula del mismo modo que la comisión de gestión. En España, la comisión máxima aplicable es el 0,20%.

Existen además otras comisiones, menos frecuentes, y que dependen de cada fondo:

  • Comisión de suscripción. Se le cobra directamente al participe por parte de la gestora o del comercializador del fondo en el momento de la suscripción.
  • Comisión de reembolso, similar a anterior pero en el caso de reembolso.
  • Comisión de éxito o sobre resultados. La percibe la gestora y se descuenta del patrimonio del fondo. En general, se aplica en función de los resultados del fondo, es decir, si su evolución es positiva o si supera un determinado umbral o índice de referencia. Por ejemplo, existen fondos que aplican una comisión cuando la rentabilidad del fondo supera la obtenida por el índice IBEX-35.

¿Qué es el valor liquidativo de un fondo de inversión?

De forma simple, podemos decir que el valor liquidativo de un fondo de inversión es el valor de cada participación en un determinado momento del tiempo.

A la hora de valorar el valor liquidativo, se hace con la siguiente fórmula:

Valor liquidativo = Patrimonio neto / número de participaciones en circulación

El patrimonio neto es el valor a precio de mercado de todos los activos que componen el patrimonio del fondo a una fecha concreta (al valor de cierre). En este cálculo se incluyen también los gastos en los que incurre el fondo para su funcionamiento: comisiones por la compraventa de activos, comisión de gestión, comisión de depositaría, impuestos y tasas aplicables, etc.

Por tanto, el precio de las participaciones sufre variaciones según varía el patrimonio del fondo y, a su vez, el patrimonio varía según la situación de los mercados.

El valor liquidativo lo calcula y publica la propia gestora y, en la mayoría de casos, se hace de forma diaria, aunque pueden existir fondos que lo hagan con una frecuencia menor (semanal, mensual, trimestral, etc.).

Por esto es importante destacar que los fondos poseen un valor único para cada fecha, a diferencia de las acciones que pueden variar su cotización a lo largo del mismo día.

En el caso de que quieras saber cómo está yendo tu inversión deberás revisar la evolución del valor liquidativo, que puede ser positiva o negativa. Hay dos conceptos a tener en cuenta:

  • Valor liquidativo final: Se trata del valor del día en el que realizamos el cálculo de la rentabilidad.
  • Valor liquidativo inicial: El valor de adquisición de las participaciones.

¿Cómo tributan los fondos de inversión?

Los fondos de inversión tributan en el momento del reembolso efectivo de las participaciones por las plusvalías obtenidas (si las hubiera) calculando la diferencia entre el valor de venta y el de adquisición de las participaciones.

El resultado es lo que se integra en las rentas del ahorro y tributa en tres tramos progresivos:

  • Menos de 6.000 euros: 19%.
  • Entre 6.000 y 50.000 euros: 21%.
  • Más de 50.000 euros: 23%.

Con los fondos de inversión existe una ventaja fiscal que consiste en aplazar la tributación si se realiza un traspaso de participaciones. Esta operación, que debe cumplir con unos determinados requisitos, y que se aplica en los casos en que el cliente sea una persona física residente en España, consiste en vender las participaciones de un fondo, destinar el importe resultante íntegramente a la adquisición de otro fondo de inversión.

En este caso, la plusvalía obtenida en esta venta no tributa en ese momento, sino que se aplaza hasta que tenga lugar el reembolso definitivo. En el momento del reembolso definitivo, es decir, cuando el participe disponga del importe efectivo en su cuenta, tributará por la suma de las plusvalías (o minusvalías) obtenidas en los sucesivos traspasos.

Se trata de una ventaja muy importante, puesto que permite diferir y simplificar el pago de impuestos en comparación a otros productos de inversión, como las acciones.

Un inversor que compra acciones de la sociedad A y las vende para comprar las de la sociedad B y, más tarde, las vende nuevamente para comprar acciones de la sociedad C, deberá declarar las 3 plusvalías (o minusvalías) obtenidas en cada venta. Sin embargo, si suscribe un fondo de inversión X, luego traspasa a un fondo Y y luego a un fondo Z, solo tributará en el momento de vender el fondo Z y por la totalidad de las plusvalías obtenidas.

Si las plusvalías obtenidas en ambos casos son iguales, el impuesto total a pagar será el mismo, pero la diferencia es que con el fondo de inversión solo se paga una vez y al final.

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