‘Zero Waste’: el movimiento que va más allá del reciclaje

Reciclar no es suficiente. Contribuye a mejorar el medio ambiente, sí, pero para muchos no basta. Por eso la tendencia ecologista del momento va más allá y propone reducir al máximo la producción de residuos a través de reglas muy sencillas. Hablamos del Zero Waste, un movimiento que cada vez más gente está empezando a introducir, poco a poco, en su vida cotidiana. Está de moda, es trendy y hasta hay influencers que se dedican a esto.

Su precursora, Bea Johnson lleva aplicando esta filosofía desde el año 2008. Según ella, el movimiento se resume, a grandes rasgos, en incorporar los siguientes hábitos a nuestro día a día: rechazar, reducir, reutilizar, compostar y reciclar. 

Hábitos para una vida Zero Waste

Por un momento, párate a pensar en la gran cantidad de basura que se genera cada día y que podríamos ahorrar introduciendo pequeños cambios en tu día a día. Compartimos  algunas recomendaciones con las que este movimiento asegura que podrás reducir tu impacto negativo sobre el planeta, aunque existen blogs especializados como Eco Blog Nonoa donde puedes encontrar muchas más. Es cuestión de echarle imaginación pero, sobre todo, para muchos es cuestión de responsabilidad, de respeto, ¡y supervivencia!

1. Comprar a granel

El café y el té, la fruta y la verdura, las legumbres y los cereales… y todo aquello que sea posible. Los adscritos a este movimiento defienden que es mejor adquirirlos en grandes formatos para tener que reponerlos con la menor frecuencia posible.

2. No desperdiciar los alimentos

¿Alguna vez te has parado a pensar cuánta comida tiras a la basura al final del día?, ¿y cuánta estaba en perfecto estado para hacer con ella un nuevo plato? ¡Échale imaginación!

3. Decir no a los envases de plástico

Las bolsas de la compra, las botellas, los vasos desechables, las pajitas de plástico o el papel de aluminio. En su lugar, cada vez más gente emplea bolsas de tela, botellas de cristal e incluso su propio termo cuando piden café para llevar. 

4. Deshacerse del papel

En la medida de lo posible, claro. El primer paso en este epígrafe según el movimiento Zero Waste consistiría en empezar utilizar servilletas y pañuelos de tela. Puedes, también, revisar tu correspondencia y escoger la opción de recibirla a través de correo electrónico, empleando alertas de gastos para no tener que pedir comprobantes en los comercios, etc.

Nuestra banca electrónica es la opción perfecta para gestionar todo desde tu ordenador, tu portátil o tu tablet. Aquí puedes contratarla de una forma rápida y sencilla.

5. Jabón y champú sólido

Según muchos estudios, los jabones sólidos son mucho menos nocivos para el medio ambiente y permiten, además, lavar ropa delicada a mano. Otras opciones para reducir los residuos que generamos en cuestión de higiene y aseo personal son los pañales lavables, evitar el uso de toallitas desmaquillantes, etc.

6. Compra y venta de segunda mano

Otras personas pueden sacarle partido a muchas de las cosas que ya no utilizas (y viceversa), y nunca antes había sido tan sencillo gracias a las apps de compra y venta de segunda manoAdemás, ¿por qué no apostar por la moda sostenible? Aquí, diez mitos que desmienten que hacerlo es caro.

7. Contagiar a los demás

Proselitismo, pero con respeto: si estás empezando en este y ves que funciona quizás quieras explicarle a tu familia, amigos y compañeros de trabajo en qué consiste la filosofía Zero Waste, por qué has comenzado a practicarla, qué beneficios te reporta a ti y al entorno… Podrías servir de inspiración para que los demás se animen a probarla. 

Y, por supuesto, y esto es para zeroswasters y los que no lo son, y sobra decirlo: todos los residuos que no puedas evitar generar, llévalos a los contenedores de reciclaje.

¿Beneficios de unirse al movimiento?

Aunque en un principio pueda resultar complejo incorporar estos hábitos en la vida cotidiana de una persona corriente, el movimiento Zero Waste no solo podría traer consecuencias positivas al medio ambiente, sino también a tus finanzas personales e incluso, aseguran, a la salud física y mental de las personas.

  • Ahorro. No tendrás que gastar dinero constantemente en pañuelos, servilletas, cafés para llevar, discos desmaquillantes… Despídete del usar y tirar.
  • Alimentación. Comprando a granel llenarás tu despensa de productos frescos y evitarás los alimentos procesados que habitualmente se comercializan en envases de plástico.
  • Salud. Incluir alimentos frescos en tu dieta y emplear  productos naturales en tu cuidado personal contribuirá a mejorar tu calidad de vida.
  • Comodidad. Donando o vendiendo todo aquello que no necesitas y deshaciéndote de todo lo inservible que llevas años acumulando tendrás mucho más espacio en casa. Además, mantenerla ordenada será más sencillo y la sensación de paz y calma también aumentarán.

 

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