Ojo con los impuestos indirectos: qué son

En nuestro día a día, pagamos impuestos de forma consciente (IRPF) pero también sin darnos cuenta. Estos últimos son los denominados impuestos indirectos que abonamos, por lo general, cuando adquirimos algún producto. Algo así como los gastos hormiga de tus finanzas personales, sólo que no puedes recortarlos y tampoco percibes ninguna clase de beneficio directo por ellos.

El más conocido es el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), aunque no es el único, ¡y hay muchos más! En este artículo te contamos qué son exactamente estos tributos, cuál es su función y los principales tipos de impuestos indirectos que hay en España.

Qué son los impuestos indirectos

Una de las maneras de clasificar los impuestos es dividirlos en directos e indirectos.

Los impuestos indirectos no se aplican directamente sobre la renta, sino que son una manifestación indirecta de la capacidad económica. Esta expresión que, aparentemente es muy técnica, indica que este tipo de tributos gravan la producción, el tráfico o el consumo. Estos tributos no dependen de las características personales del contribuyente, sino del producto en sí que está adquiriendo. Esto es: no dependen del poder adquisitivo que tengas, si no de lo que compres.

Otra de sus características es que el usuario final no es el que tiene que ingresar el impuesto en Hacienda, sino que tiene que ser la empresa que presta el servicio o vende el producto. Es por esto por lo que no somos realmente conscientes de que estamos pagando un impuesto cuando hacemos una compra de cualquier tipo.

¿Cuál es la función de los tributos indirectos?

La razón de ser de los impuestos indirectos, aparte de su gran capacidad recaudatoria, reside en la consideración de que el consumo de esos bienes genera costes sociales. Por tanto, se trata de impuestos para recaudar dinero y también para corregir ciertos consumos que tienen externalidades negativas. Un ejemplo sería la contaminación atmosférica que crea el consumo de gasolina, así como el uso de los hidrocarburos.

Ejemplos de impuestos indirectos

1.    IVA

El Impuesto sobre el Valor Añadido, conocido como IVA, es el tributo indirecto más conocido y seguramente sea el que mejor explique en qué consiste la función de estos impuestos. El IVA grava los actos de consumo y está soportado por el consumidor final, ya que es sobre quien recae la obligación del pago del impuesto.

El funcionamiento del IVA es bastante simple: cada una de las empresas que participan en la cadena de producción de un artículo o en la prestación de un servicio va añadiendo el IVA por el incremento del valor que aporta su mediación, y es el consumidor final quien debe hacer frente a todo esa creación de valor añadido.

Tal y como recoge la normativa (Ley 37/1992, de 28 de diciembre y Real Decreto 1624/1992, de 29 de diciembre), a la hora de ingresar el IVA en Hacienda, las empresas podrán deducir del IVA generado y facturado a sus clientes el IVA soportado, que es el que han tenido  que pagar por los servicios o productos que necesitan para desarrollar su actividad.

Pero, ¡ojo! No todos los productos y servicios tienen que soportar el mismo porcentaje de IVA. Actualmente en España hay hasta tres tipos de IVA diferentes. Los podemos clasificar en el tipo general que es un 21% y donde están la mayoría de los productos; un tipo reducido que es del 10%, que está formado fundamentalmente por productos de alimentación y sanitarios; y por último, un tipo superreducido que es del 4%, y que se aplica a los productos considerados de primera necesidad.

2.    Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales

El nombre completo de este tributo es el de Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. Este impuesto, recogido en Real Decreto 1/1993, de 24 de septiembre y Real Decreto 828/1995 del 29 de mayo,  consta de tres modalidades: Transmisiones Patrimoniales Onerosas, Operaciones Societarias y Actos Jurídicos Documentados.

Este impuesto indirecto se aplica, sobre todo, en la compraventa de bienes de segunda mano, donde no es posible aplicar el IVA. Por ejemplo, cuando compramos un coche usado o una vivienda de segunda mano.

3.    Impuestos especiales

Se trata del tipo de impuestos indirectos que recaen sobre determinados bienes con características especiales como son las bebidas alcohólicas, el tabaco, hidrocarburos, electricidad o la matriculación de medios de transporte. Se regulan mediante la Ley 38/1992, de 28 de diciembre y el Real Decreto 1165/1995, de 7 de julio.

 

Como comentamos anteriormente, a diferencia del impuesto sobre la renta, los impuestos indirectos no se aplican sobre la propia renta sino que recaen sobre el consumo de determinados bienes o la realización de ciertas operaciones. Aunque por lo general aparecen incluidos en el valor total de los productos, en algunas ocasiones se presenta el precio sin impuestos y la cifra total (con los impuestos incluidos) sólo aparece a la hora de pagar, por lo que recomendamos, especialmente en compras de importes elevados, comprobar que los impuestos indirectos estén previamente incluidos en el precio para evitarse sorpresas a la hora de realizar el pago.

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