Maneras de ahorrar dinero cuando recibes una herencia

La planificación fiscal de los bienes y derechos que dejaremos en herencia no es algo en lo que se repare todos los días. Sin embargo, es algo que no se debe dejar en el olvido, al igual que hacer el testamento. En muchas ocasiones, los familiares tienen que hacer frente al pago de elevados impuestos o llegan, incluso, a renunciar a la herencia ante la imposibilidad de pagar dichos tributos.

¿Qué posibilidades da la ley española para ahorrar dinero en impuestos a la hora de heredar? En realidad, el heredero poco puede hacer. Las gestiones previas le corresponde a la persona que va a dejar el legado. Por tanto, es algo que todo el mundo debería plantearse antes de que la carga recaiga sobre sus hijos u otros familiares.

En este post te detallamos algunas formas que debes tener en cuenta a la hora reducir la carga fiscal asociada a las herencias.

El impuesto de sucesiones en España

La herencia de bienes y derechos en España tributa a través del Impuesto de Sucesiones, al que están sometidas todas las transferencias de bienes sin contraprestación. Esta transmisión de bienes puede realizarse de dos formas:

  • A través de herencia o legado en el momento en el que fallece el transmisor.
  • A través de la donación entre dos personas sin que ocurra la muerte del transmisor, estando obligado el perceptor a hacer frente al pago del impuesto.

En el caso de las adquisiciones por fallecimiento, cada uno de los herederos deberá hacer frente al pago del impuesto en función del valor neto de la parte de la herencia que le corresponde. Mientras, en el caso de las donaciones, se pagará el impuesto en base al valor neto resultante de restar las deudas y cargas correspondientes al valor real de los bienes y derechos transmitidos.

Por tanto, existe la posibilidad de reducir la carga fiscal que tienes que afrontar en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. De ahí que sea fundamental tener claras todas las opciones a las que te puedes acoger para desarrollar una planificación fiscal adecuada ante la Agencia Tributaria.

1.  Sacar ventaja de la competencia fiscal

En España, el Impuesto de Sucesiones y Donaciones está cedido a las Comunidades Autónomas, que son las que se encargan de fijar la normativa fiscal para cada región. Las autonomías suelen utilizar esta capacidad para captar contribuyentes en un determinado territorio. Un ejemplo de esto son las continuas rebajas a este tributo cada vez que se citan a los ciudadanos a las urnas.

En definitiva, tu lugar de residencia tiene una gran importancia cuando donas o heredas, dado que residir en una comunidad autónoma u otra puede generar notables diferencias a la hora de hacer el pago de este recargo fiscal.

Por ejemplo, en Galicia desaparece el pago en herencias entre padres e hijos en importes que no superen el millón de euros.

2.  Reducción fiscal por la vivienda habitual

Además, en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones se encuentra la opción de reducir la base imponible en el caso de que se herede la vivienda habitual del fallecido por parte de algún familiar directo, bien sea cónyuge, descendientes o ascendientes.

Así, los receptores de la vivienda habitual en herencia verán aplicada en la base imponible del impuesto una reducción de entre el 95% y el 99% con un límite de 122.606,47 euros. Para que se pueda aplicar existe la exigencia de permanecer 10 años con la vivienda adquirida. Es decir, sin que puedas deshacerte de ella. En el caso de que se incumpla, desaparecería tal reducción.

3.  Distribuir la herencia entre muchos familiares

La ley sobre el Impuesto de Sucesiones y Donaciones recoge la existencia de una reducción de la base imponible por el grado de parentesco que presenten el transmisor y los herederos.

En este sentido, cuanto más cercano sea el parentesco del heredero con el transmisor, mayor será la reducción de la que disfrute el heredero de los bienes. Así, el futuro transmisor deberá planificar la herencia en el ámbito fiscal repartiendo los bienes y derechos entre el mayor número de parientes lo más cercanos posible en grado de parentesco. Esto hará que la base imponible de los herederos sea menor al tener más patrimonio que repartir.

4.  ¿Heredar o donar?

El impuesto de sucesión se paga en la comunidad del fallecido; pero el impuesto de donación, en la comunidad donde reside la persona que recibe la donación, otra opción que también merece la pena contemplar, especialmente si los implicados viven en comunidades autónomas diferentes.

Si los descendientes viven en una comunidad con menos tributación en este impuesto, puede interesar hacerles una donación en lugar de esperar a la herencia. Del mismo modo, no tributa igual una donación en dinero que en bienes. Quizá pueda interesar comprar un coche o una casa y donarla, en lugar de transmitir el dinero directamente, aunque no suele ser lo habitual.

Tal y como hemos visto en este post, recibir una herencia puede ser un trago agridulce. Así, a la muerte de un ser querido, se suman otros factores como la necesidad de ajustar cuentas con Hacienda o la de ponerse de acuerdo entre los familiares. Si a todo ello añadimos que quien reparte la herencia ya no está para mediar, la situación puede complicarse mucho más. Por este motivo, cada vez son más las personas que deciden acogerse a la herencia en vida.

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