¿Qué pasa con las cuentas bancarias en un divorcio?

¿Qué pasa con las cuentas bancarias en un divorcio?
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Cuando se termina una relación, surgen muchas dudas. Entre otras, la cuestión económica. ¿Qué pasa con las cuentas bancarias en común? ¿Cómo se hace el reparto de dinero? En Cuentas Claras hacemos un repaso por todas las cuestiones que debes tener en cuenta.

Trámites de divorcio: ¿de quién es el dinero?

La clave está en el régimen económico del matrimonio. Por frío que suene, el matrimonio es un contrato y este puede ser:

  • Con separación de bienes el dinero de las cuentas bancarias conjuntas es de ambos miembros de la pareja y el de las cuentas individuales sería solo del titular.
  • En régimen de bienes gananciales el dinero de todas las cuentas bancarias es propiedad de los dos, sin importar si el titular es uno o ambos cónyuges. De todas formas existe una excepción cuando se puede demostrar que alguna cantidad es un bien privativo de uno de los miembros del matrimonio.

¿Qué pasa con los divorcios con cuentas en régimen de separación de bienes?

Tener una cuenta bancaria con la pareja es una práctica habitual, incluso en el caso de tener separación de bienes, ya que es una buena herramienta para domiciliar los recibos y pagar los gastos comunes del hogar. Ahora bien, ¿qué ocurre en caso de divorcio?

En un divorcio con separación de bienes, el dinero depositado en las cuentas bancarias corresponde al titular que figure en el contrato de la cuenta. Y, en caso de existir una cuenta conjunta en la que ambos cónyuges son titulares, todo el dinero sería copropiedad de ambos al 50%, salvo que se hubiera pactado el porcentaje de titularidad del saldo en cuenta de forma previa.

Eso sí, ambos deben ser titulares. Hay que diferenciar el concepto de titular del de autorizado, ya que el autorizado no es propietario del dinero.

¿Qué pasa en los divorcios con cuentas en régimen de gananciales?

En régimen de gananciales, todos los bienes y rendimientos económicos que cada uno de los miembros de la pareja consigue una vez se inicia el matrimonio pertenecen a ambos. En consecuencia, cuando tiene lugar un divorcio en gananciales, se entiende que el dinero presente en las cuentas pertenece a las dos personas, con independencia del titular de dichas cuentas.

Esto puede dar lugar a determinadas problemáticas cuando alguno de los cónyuges lleva a cabo una disposición sobre el dinero o realiza una operación que pueda entenderse le haya favorecido de forma individual.

Ingresos particulares en cuentas comunes

Un problema común a la hora de la separación es cuando bajo el régimen de gananciales, uno de los cónyuges recibe, bien por herencia o por donación, una cantidad de dinero y decide ingresarla en la cuenta común o destinarla al pago de la hipoteca de la casa, o realiza una aportación inicial para la compra de una vivienda en común. En este caso, está convirtiendo un bien privativo (que pertenece exclusivamente a uno de los cónyuges) en ganancial (que pertenecen a los dos miembros del matrimonio).

Si no se ha hecho un documento privado o se ha especificado en la escritura de la compraventa, se entiende que tal aportación se ha convertido en un bien ganancial del matrimonio.

Sacar dinero antes del divorcio en régimen de gananciales

Cuando una pareja se encuentra en trámites de divorcio, la disposición de los bienes, incluyendo el dinero de las cuentas bancarias, debe realizarse de mutuo acuerdo. Si uno de los cónyuges retira una cantidad de dinero considerable, la jurisprudencia española considera que se realiza en beneficio propio. De lo contrario, tendrá que probar que la retirada tuvo como propósito favorecer al matrimonio. En caso de que no lo logre probar, la cantidad económica será tenida en cuenta a la hora de llevar a cabo el reparto correspondiente de los bienes.

No es necesario que el proceso de divorcio haya comenzado oficialmente para que este tipo de presunción sea aplicada. Si la convivencia familiar se deteriora, todas las operaciones que hayan tenido lugar podrán ser analizadas.

En caso de un divorcio contencioso, si alguno de los cónyuges decide retirar dinero del banco, el tribunal puede emitir una orden temporal para limitar la capacidad de cada cónyuge en el uso de las cuentas bancarias y que solo se pueda utilizar el dinero para gastos ordinarios.

Apuesta por un divorcio amistoso

Aunque pueda parecer una obviedad, la mejor manera de evitar cualquier tipo de conflicto es llevar a cabo un divorcio amistoso. Llegando a un acuerdo, ambos titulares pueden abrir una cuenta en otra entidad o crear una nueva posición en el banco en el que ya estaban y cerrar la cuenta común existente.

En caso de no existir ninguna negociación, será el juez el que realice el reparto. Llegados a disputas se podrían incluso congelar las cuentas hasta la resolución judicial, lo que al final no favorece a ninguna de las partes.

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