Jornada intensiva en verano: ¿sí o no?

Un lunes de agosto, sobrepasando los 30 grados y sentado en la oficina. ¿Te suena? La situación es de todo, menos productiva. Por eso, cada vez más compañías apuestan por implementar la jornada intensiva en verano. De hecho, en algunos sectores se produce una bajada del volumen de trabajo durante los meses estivales. En otros, como el de la construcción, se hace más difícil trabajar debido a las altas temperaturas. Pero, todavía son muchas las empresas que se muestran reticentes a aplicarla.

¿Qué se considera jornada intensiva?

La jornada intensiva o continua consiste en realizar la jornada laboral sin una pausa que rompa el tiempo de trabajo. Es decir, se realiza toda la jornada del tirón. Únicamente se establecen los descansos que son obligatorios por ley (15 minutos si se trabaja más de 6 horas). Ese tiempo de descanso se considera tiempo efectivo de trabajo.

¿Cómo se regula la jornada intensiva?

En el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores se recoge toda la regulación sobre la jornada de trabajo. Sin embargo, no se hace mención a la jornada intensiva de verano.

Es en los respectivos convenios colectivos donde se concreta los meses de aplicación y sus particularidades. La duración depende de cada caso y mientras algunos convenios la fijan durante el mes de agosto, otros la fijan durante todos los meses de verano.

En el caso de que no haya convenio o que no se regule en este, cada empresa puede decidir voluntariamente si realizar horario intensivo o no en verano. Por lo tanto, no existe obligación alguna y es algo opcional.

Ventajas y desventajas de la jornada intensiva

La jornada intensiva reporta grandes ventajas para el trabajador, sobre todo a la hora de conciliar mejor la vida profesional con la vida personal o familiar.  Pero, conlleva también una serie de beneficios para la empresa:

Ayuda a la conciliación de la vida personal y laboral de los trabajadores. Al tener las tardes libres, dotamos de mayor facilidad a los trabajadores de poder realizar planes con sus hijos en la época de vacaciones escolares. Incluso evitamos el gasto adicional para que alguien pueda quedarse con ellos cuando se está en el trabajo.

Mejora el descanso de los trabajadores. La jornada reducida permite que el trabajador sufra un menor nivel de desgaste físico y psíquico. Al llegar a casa antes, dispone de un mayor tiempo para sus quehaceres diarios sin tener que trasnochar y le permite llegar al final del día con una menor sensación de agotamiento y preocupaciones.

Facilita la desconexión y reduce el estrés de los trabajadores. El estrés es una de las mayores amenazas en el puesto de trabajo. Aplicar la jornada reducida permite a los trabajadores tiempo para desconectar por unas horas de las preocupaciones laborales, algo esencial para liberar la mente y dejarla lista para una nueva jornada de trabajo.

Fortalece la identificación con el proyecto y con la empresa. Los empleados se identifican más con empresas que respetan su espacio, especialmente los millenials.

Reduce el absentismo. Cuando el trabajador dispone de más tiempo para él mismo, el absentismo se reduce notablemente.

Favorece la realización de otras actividades formativas que pueden revertir en una mayor cualificación del empleado. A menudo, los trabajadores emplean el tiempo extra en actividades formativas relacionadas con el puesto de trabajo. Esto puede suponer una mejor cualificación de los equipos de trabajo, que es un gran activo para cualquier empresa.

  • Gestión de tiempo. Las largas jornadas maratonianas dificultan la concentración de los trabajadores. Reducir la jornada disminuye las distracciones e impulsa a los trabajadores a gestionar mejor su tiempo.
  • Ahorro en el consumo de la oficina. Al estar menos tiempo en la oficina se reduce el consumo de luz, electricidad, aire acondicionado y otros gastos de mantenimiento en el centro de trabajo.
  • Un activo para retener y atraer talento. La jornada intensiva puede convertirse en un valor que diferencie a nuestra empresa de otras y que nos ayude a captar nuevos empleados y mantener los que ya tenemos.

Pero también hay ciertas desventajas que se deben tener en cuenta:

  • No es aplicable en todos los sectores. Negocios como los de atención al público deben cumplir una jornada extendida debido a las exigencias del sector.
  • Incompatibilidad de horarios con proveedores o clientes. Puede suponer un problema si se trabaja con otras empresas, proveedores o clientes que no tienen jornada intensiva. En estas situaciones, aplicar el horario intensivo puede provocar que se siga trabajando fuera del horario y que se terminen realizando horas extra.
  • Estrés por una mala planificación del horario. Una mala aplicación del horario intensivo puede llevar a que un trabajador se vea con una gran carga de trabajo en menor tiempo, lo que puede provocar estrés.

¿Supone menos horas de trabajo a lo largo del año?

La regulación de la jornada laboral viene determinada por el número de horas en cómputo anual que hay que trabajar. Por eso, no importa que en verano se realicen menos horas, siempre y cuando en el cómputo anual se ajuste a lo estipulado.

En todo caso siempre habrá que respetar la regulación recogida en el Estatuto de los trabajadores, que establece que la duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo será de 40 horas semanales de trabajo efectivo de promedio en el cómputo anual.

Una vez aplicada, ¿debe ser igual todos los años?

Las fechas y el horario no tienen por qué ser iguales todos los años, ya que puede depender del volumen de trabajo. Lo que sí debes tener en cuenta, es que en el caso de que se lleve años concediendo, la jornada intensiva puede considerarse un derecho adquirido, y en este caso no se puede suprimir unilateralmente. Para evitar esta situación, la empresa puede especificar que se trata de una decisión puntual, vinculada a una circunstancia concreta.

¿Afecta a los trabajadores a tiempo parcial?

En el caso de los trabajadores con contratos a tiempo parcial, se deberá tener en cuenta el cómputo anual de la jornada. Si la implantación de la jornada intensiva no supone reducir el número de horas anuales totales que deben cumplir los trabajadores a jornada completa porque lo que se hace es una distribución de horas a lo largo de todo el año, entonces la jornada de los trabajadores a tiempo parcial no se verá modificada. Pero si la medida supone una reducción de las horas que hacen los trabajadores a tiempo completo, entonces se deberá reducir proporcionalmente el horario de los contratados a tiempo parcial durante el tiempo que dure la jornada intensiva, ya que éstos tienen los mismos derechos que los trabajadores a tiempo completo.

Como ves, los beneficios de aplicar la jornada intensiva en tu empresa pueden ser muchos. Si finalmente te animas, recuerda que para aprovechar al máximo tu mañana, en ABANCA te lo ponemos más fácil con nuestra banca electrónica. Este verano, no pierdas tiempo en desplazamientos al banco para tus gestiones más rutinarias. Realízalas a través de tu ordenador, móvil o llamándonos por teléfono.

 

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