¿Qué es y para qué sirve la SEPA?

Las siglas SEPA se refieren a la Single Euro Payments Area (en castellano, Zona Única de Pagos en Euros), una iniciativa europea impulsada por el Banco Central Europeo y la Comisión Europea que afecta a particulares, empresas y organismos públicos.

La SEPA hace posible que podamos efectuar y recibir pagos en estos 34 países sin utilizar dinero en efectivo y con las mismas condiciones, derechos y obligaciones que en el territorio nacional. Y es que, desde su creación, es posible realizar todas las operaciones con una misma cuenta y tarjeta, emplear los mismos instrumentos de pago, y, por supuesto, tener las mismas garantías de seguridad que nuestro país.

Los países de la Unión Europea y Liechtenstein, Mónaco, San Marino, Suiza, Noruega e Islandia conforman las 34 naciones adheridas a esta iniciativa, puesta en marcha en 2014.

¿Qué ventajas nos aporta la SEPA?

 La Zona Única de Pagos en Euros nace para facilitar el envío de dinero entre diferentes países, acabando con las trabas internacionales y facilitando el acceso a los mercados. En este sentido, aumentan las facilidades para la expansión de los negocios.

Esta iniciativa representa un paso más en la integración europea y es que, desde su creación, ya no solo podemos cobrar y pagar con la misma moneda, sino que también tenemos la oportunidad de realizar transferencias inmediatas y emitir recibos con la misma facilidad y seguridad que dentro de nuestras fronteras.

En definitiva, con la creación de la SEPA aumentan nuestros derechos como usuarios y todo se vuelve más rápido y seguro y aumentan los derechos de los usuarios, tal y como veremos a continuación.

Elementos de pago modificados con la SEPA

La implantación de la Zona Única de Pagos en Euros afecta, por un lado, a las transferencias, ya que contempla el pago de nóminas, pensiones, los pagos puntuales y los pagos masivos. Las transferencias SEPA, para las que se necesitan los códigos IBAN y BIC, sustituyen a las transferencias nacionales. Su plazo máximo de abono es de un día hábil desde que se realiza.

Por otro lado, influye en los adeudos directos básicos o Core y en los adeudos directos B2B, realizados entre empresas o autónomos. Ambos sustituyen a las tradicionales domiciliaciones de recibos. Para su devolución, existe un máximo de 13 meses para solicitar rectificación en caso de operaciones no autorizadas o incorrectas; 8 semanas cuando el importe supere el esperado y 10 días para que la entidad devuelva los cargos o rechace la devolución.

En tercer lugar, también afecta a las tarjetas bancarias, que pasan a poder emplearse no solo en el territorio nacional, sino en 33 países más, gracias al chip que incorporan (llamado chip EMV).

Ya por último, conviene hacer mención a la importancia del mandato SEPA, un documento que nos autoriza (autoriza a empresas?) para hacer cargos en la cuenta de sus clientes permitiéndote recoger información sobre los mismos, haciéndole conocedor de sus derechos y autorizándote a realizar cargos en su cuenta. En la web oficial de la Zona Única de Pagos en Euros puedes consultar todos los detalles sobre este mandato  y todos los aspectos y novedades de una iniciativa revolucionaria que cuenta casi con cuatro años de vida.

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