Línea de crédito, ¿es lo mismo que un préstamo?

Los préstamos online se han convertido en una de las formas de financiación más populares de los últimos tiempos, ya que de forma rápida y sencilla se puede solucionar una urgencia financiera. Por otro lado, la línea de crédito es el impulso definitivo a esa idea que necesita una inyección económica para convertirse en una realidad. Suenan parecido pero tienen diferencias notables, ¡te las contamos!

Aunque se trate de conceptos similares y como consumidores podamos percibir un préstamo personal y una línea de crédito como un mismo producto financiero, cabe establecer sus diferencias para decidir cuál se ajusta mejor a tus necesidades. Si bien es cierto que ambos cuentan con determinadas características en común, a la hora de su contratación debemos prestar especial atención a sus particularidades.

Por ejemplo, si estás pensando en llevar a cabo una adquisición de mayor envergadura como puede ser cambiar de coche o emprender un negocio, ¿cuál de las dos opciones encajaría mejor? ¿Cuál funcionará mejor si necesitas una inyección económica?

¿Qué es un préstamo personal?

Un préstamo personal consiste en un contrato mediante el cual el banco concede una cantidad de dinero a un cliente (generalmente la cantidad máxima es de 60.000 euros) a cambio de que se devuelva el importe más unos intereses en el plazo establecido. Esta cantidad se otorga en su totalidad en una única transacción y se devuelve en pagos pactados.

Con respecto a la devolución del préstamo personal, esta se gestiona en forma de mensualidades. Su funcionamiento consiste en el pago fraccionado de dicha cantidad, a la que se le sumarán los intereses y gastos derivados en el plazo acordado entre ambas partes en el contrato.

¿Cómo funciona un préstamo personal?

En el momento de solicitar un préstamo personal, el banco evalúa al solicitante y su capacidad de pago realizando un estudio en profundidad de sus ingresos o un inventario de sus bienes. Se trata de una operación rápida (no suele demorar más de 24 horas), también conocida como scoring, en la que normalmente no es necesario aportar ningún tipo de garantías adicionales como sí sucede en el caso de una hipoteca. En caso de impago por parte de la persona que solicita este trámite, este responderá ante la deuda adquirida a través de sus bienes.

Algunos ejemplos de créditos personales que se solicitan habitualmente son aquellos que implican una transacción con cantidades de dinero elevadas, como puede ser la adquisición de bienes inmuebles, de un vehículo o la iniciación de un proyecto empresarial. En estos casos, los interesados solicitan un préstamo personal por un determinado importe, que irán devolviendo posteriormente en forma de mensualidades pero que les permitirá llevar a cabo esas adquisiciones de forma más rápida y eficiente.

¿Qué es una línea de crédito?

Una línea de crédito consiste en una cantidad de dinero que el banco pone a tu disposición o a la de tu empresa durante un tiempo determinado. Puedes utilizar esa cantidad en su totalidad o tan solo una parte, de forma que devolverás tan solo la cantidad que utilices junto con los intereses correspondientes al dinero que hayas utilizado.

Cabe señalar que el banco no entregará una cantidad determinada de dinero en una única transacción, sino que se irá disponiendo del capital según se vaya necesitando y se irá descontando de la cantidad total disponible.

¿Cuándo es interesante pedir una línea de crédito?

Una línea de crédito supone un colchón financiero por el que solo pagas cuando lo utilizas. Para empresas y autónomos es un producto interesante para hacer frente a pagos en un momento en el que no hay dinero en caja.

Por ejemplo, en el caso de que una empresa quiera pagar por una mercancía recibida mientras espera que sus clientes le paguen unos días después. En el caso de los autónomos, para hacer frente al IVA trimestral y tener flexibilidad mientras ingresa las facturas pendientes.

Una línea de crédito se convierte en un apoyo indispensable a la hora de pagar recibos, impuestos o cualquier otro tipo de imprevisto. Sobre todo por el hecho de que solo se paga por el importe utilizado.

Diferencias entre préstamo personal y línea de crédito

Si bien podría decirse que comparten ciertas características en común, existe una diferencia fundamental entre un préstamo personal y una línea de crédito. En el primero contarás con la totalidad del dinero desde el primer momento, y en la línea de crédito el banco te aportará liquidez en el momento que la necesites y con el importe que solicites.

Es por eso que los intereses son distintos entre una otra. En el préstamo personal se incluyen desde el momento de la entrega del dinero, y en la línea de crédito se hará según se vaya disponiendo del capital.

También funcionan de forma distinta a la hora de su renovación. Una línea de crédito se puede renovar al final del plazo, siendo normalmente un año la firma. El préstamo no se puede renovar, se va pagando en función del plazo acordado hasta saldar la deuda en base a su vencimiento.

Línea de crédito para autónomos

A la hora tanto de empezar un proyecto, o si tienes una pyme, la línea de crédito es una buena opción a tener en cuenta. En muchas ocasiones, el factor económico impide la ejecución de una idea en la que has trabajado durante mucho tiempo, siendo la financiación siempre un factor determinante.

En cuanto te hayas decidido a emprender un proyecto, la línea de crédito se puede convertir en ese empujón definitivo para convertirlo en una realidad. Si tu negocio ya lleva un tiempo en funcionamiento pero necesita una inversión para renovar algún activo fijo, esta línea de crédito será una ayuda indispensable.

Hay otras opciones en las que una línea de crédito es interesante. Por ejemplo, a la hora de aumentar la plantilla o renovar la estructura energética de tus instalaciones para ser más eficiente. Algo que supondrá un ahorro de cara al futuro.

¿Qué tipo de financiación necesito?

Tanto si necesitas un préstamo personal como una línea de crédito, en ABANCA podrás encontrar la financiación que mejor se adapte a tus necesidades. Si eres autónomo y, por ejemplo, quieres financiar una franquicia, una línea de crédito puede convertirse en tu mejor opción.

Si tu negocio va a ser en Galicia o eres un emprendedor, nuestro Plan Activamos te vendrá como anillo al dedo. ABANCA ha tiene convenios con las cuatro diputaciones provinciales gallegas para poner en marcha este plan, un programa de cuatro líneas de crédito diferentes en función de tus necesidades para la empresa.

En el caso de que quieras consultar al detalle las características del Plan Activamos, puedes hacerlo en nuestra página web, y posteriormente pedir cita en tu oficina más cercana.

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