Línea de crédito, ¿es lo mismo que un préstamo?

¿Qué es?

Cuando solicitas una línea de crédito, el banco pone a tu disposición –o a la de tu empresa– una cantidad de dinero durante un tiempo determinado. Podrás usarla en su totalidad o solo en parte, y tendrás que devolverla pagando intereses sólo por la cantidad que hayas utilizado.

El banco no te entregará una determinada cantidad, sino que irás disponiendo del dinero según lo vayas necesitando. ¡Échale un ojo a las tarjetas de crédito de ABANCA! 

¿Por qué pedir una línea de crédito?

Cuando no dispones de dinero suficiente para realizar nuevos proyectos o hacer frente a determinados pagos, una de las posibilidades que te ofrecen las entidades financieras es pedir una línea de crédito. Así, podrás disponer de la cantidad que necesites e ir pagando poco a poco tus gastos. Estas son algunas situaciones en la que podrías beneficiarte de las ventajas de una línea de crédito:

  • Desarrollar nuevos proyectos. Para llevar a cabo algo nuevo, probablemente tengas que hacer frente a una inversión inicial fuerte. Por eso, una línea de crédito te resultará algo indispensable
  • Pagar gastos, si no tienes liquidez suficiente para hacer frente a algunos gastos, como recibos, impuestos o cualquier imprevisto

Diferencias entre línea de crédito y préstamo

Puede ser que los conceptos de línea de crédito y préstamos generen confusión. En ambos casos una entidad te presta dinero y, a cambio, tú se lo devuelves junto con los intereses que genere. Sin embargo, estos dos términos no son lo mismo. Te contamos cuáles son sus principales diferencias.

  • En el préstamo, tu banco te entrega el todo el dinero que hayas solicitado prestado. En cambio, con la línea de crédito, lo pone a tu disposición y tú vas haciendo uso de él según lo necesites, pero no te entrega el montante total.
  • El plazo viene definido en los préstamos. Es decir, cuando te lo conceden, sabes exactamente cuándo lo tendrás que devolver, no se puede renovar la fecha. En la línea de crédito esto no es así. Puedes renovar la fecha final tantas veces como quieras (siempre y cuando el banco lo apruebe).
  • En el préstamo se pagan intereses por la cantidad total de dinero que te ha dejado el banco. En la línea de crédito pagas intereses por la cantidad de dinero que hayas usado y unos intereses mucho menores por la parte que no hayas usado.
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