Base imponible del ahorro: ¿Qué es?

Ya está abierto el plazo para presentar la declaración de la Renta 2020 y es hora de hacer balance de 2020 y refrescar términos fiscales. Dos de los conceptos que encontramos en la declaración, y que a veces nos despiertan dudas son la base imponible general y la base imponible del ahorro.

Para despejar cualquier duda y facilitarte esta parte de la declaración de la renta, vamos a analizar qué es y cómo se calcula la base imponible del ahorro. Además, explicaremos las diferencias entre esta y la base imponible general.

¿Qué es la base imponible del ahorro?

La base imponible del ahorro abarca las rentas derivadas de poseer de determinadas inversiones como acciones, depósitos, fondos de inversión, seguros, o los intereses de cuentas y demás inversiones.

¿Cómo se calcula la base imponible del ahorro?

Para calcular la base imponible del ahorro se deben tener en cuenta dos componentes:

  • El saldo positivo resultante de integrar los rendimientos del capital mobiliario: intereses de cuentas bancarias, bonos, obligaciones y, en general, títulos de renta fija, los dividendos de acciones y las plusvalías obtenidas por la transmisión de cualquier tipo de valores mobiliarios. Si el resultado de integrar todos estos rendimientos es positivo, se incluye en la base imponible. Si es negativo, se compensa con hasta el 25% del saldo positivo del segundo componente. En caso de seguir siendo negativo, se continuará compensando durante los próximos 4 años.
  • El saldo positivo resultante de integrar las ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones de elementos patrimoniales (inmuebles, fondos de inversión, etc). Si el resultado de integrar estas rentas es positivo, se incluye en la base imponible del ahorro. Si el saldo es negativo, se compensa con hasta el 25% del saldo positivo del primer componente. En caso de continuar siendo negativo, también se continuará compensando durante los siguientes 4 años.

Diferencia entre la base imponible general y la base imponible del ahorro

La base imponible general también consta de dos componentes para su cálculo:

  • El saldo resultante de integrar y compensar entre sí, sin limitación alguna, los rendimientos (trabajo, inmobiliarios, actividad económica, etc.) con las imputaciones de renta con consideración de renta general.
  • El saldo positivo resultante de integrar y compensar entre sí las ganancias y pérdidas patrimoniales que no deriven de la transmisión de elementos patrimoniales. Si el saldo es positivo, se integra a la base imponible general. Si el saldo es negativo, se compensa con hasta el 25% del saldo positivo del primer componente. En caso de seguir siendo negativo, se continuará compensando durante los siguientes 4 años.

¿Para qué se utiliza la base imponible del ahorro?

La base imponible del ahorro y la base imponible general permiten conocer sobre qué cantidad se va a calcular el impuesto a pagar en la declaración de la renta.

A las cifras obtenidas en cada base imponible se les restan todas las reducciones (por ejemplo, aportaciones a planes de pensiones) y se obtiene la base liquidable. A esta base se le aplica un tipo de gravamen, que es diferente para cada una y se estructura en bloques: a más base liquidable, más gravamen y, finalmente, podrás tener en cuenta todas las deducciones y desgravaciones que puedan resultar de aplicación.

Respecto a la base liquidable del ahorro, la última reforma del Gobierno ha incrementado (con efectos desde 1 de enero de 2021) el gravamen para las bases más altas, mientras que las demás se mantienen igual que el año anterior. Así, en el momento en que escribimos esto se aplica el gravamen del:

  • 19% para rentas de hasta 6.000 euros.
  • 21% para rentas de entre 6.000 y 50.000 euros.
  • 23% para rentas de entre 50.000 y 200.000 euros.
  • 26% para rentas de más de 200.000 euros.

Una vez se ha aplicado el gravamen correspondiente a la base liquidable general y a la base liquidable del ahorro y aplicado las correspondientes reducciones y deducciones, tenemos el importe a pagar en la declaración de la renta.

Este resultado puede salir positivo, es decir, a pagar, o negativo, a devolver. Si te sale a pagar, en ABANCA puedes abonar el IRPF con tu tarjeta de crédito desde la página web de la AEAT o aplazarlo desde tu móvil con Applázame. Y si te sale a devolver, puedes domiciliarlo fácilmente en tu cuenta.

Recuerda que los contenidos de este blog tienen carácter informativo. Cualquier actuación motivada por su contenido o por la interpretación de las normas a las que hace referencia deberá ser analizada de forma específica teniendo en cuenta la situación particular de que se trate.

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